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El Parque Güell: riesgo e innovación con vistas al mar

Es otra de las obras inacabadas de Antoni Gaudí, pero también el parque más famoso de Barcelona. Fue concebido en 1900 por el industrial y mecenas Eusebi Güell, que encargó a su amigo Gaudí una urbanización ajardinada en la Montaña Pelada de Gracia, una especie de ciudad-jardín residencial a las afueras de la ciudad. El genial arquitecto reusense ya había trabajado para Güell en la creación de una colonia en Santa Coloma de Cervelló y en el palacio de la Rambla, un edificio que gira sobre sí mismo alrededor de su cúpula, pero el parque de Gracia era un proyecto mucho más ambicioso e innovador.

Parque Güell

De hecho, se trataba de una idea inmobiliaria bastante arriesgada, sobre todo porque no tenía nada que ver con lo que se llevaba por entonces en Europa. Plantearse una urbanización formada por casas unifamiliares rodeadas de amplios espacios verdes cuestionaba en cierta forma el tradicional antagonismo entre el campo y la ciudad.

Viviendas y servicios
Ajeno a estas circunstancias, Gaudí planeó la construcción de sesenta viviendas, cada una de las cuales se ubicaría en una parcela de 1.200 metros cuadrados que ofrecía unas magníficas vistas de la ciudad condal. Además, la urbanización contaría con una serie de servicios y espacios comunes, junto con un mercado y una iglesia.

Proyecto inacabado
El proyectó no respondió en absoluto a las expectativas creadas, ya que se vendieron muy pocas parcelas y tan sólo llegaron a terminarse completamente dos casas. Gaudí, por su parte, compró una parcela para construirse un chalet que ocupó unos cuantos años, hasta que acabó vendiéndolo para ayudar a sufragar las obras de la Sagrada Familia.

Casa museo
Ese antiguo chalet es ahora la casa museo del arquitecto, en la que se conservan objetos personales y dibujos de Gaudí y algunos trabajos de sus colaboradores y amigos. También cuenta con mobiliario procedente del Palacio Güell y de las casas Calvet y Balló, por lo que se ha convertido en uno de los principales alicientes para visitar el parque.

Columnas, mosaicos y senderos
No es el único motivo, por supuesto. Sus originales columnas y mosaicos también merecen la atención de las personas interesadas en la obra de Gaudí. Igual que los sinuosos senderos, que con una longitud de tres kilómetros alrededor del paseo principal sirvieron para salvar los desniveles existentes entre las diferentes partes de la finca.

Un gran mirador
Pero lo primero que llama la atención del visitante, en la entrada principal del parque, es la gran escalera presidida por un dragón de mosaico. Sin olvidarnos de la Sala de las Cien Columnas –un impresionante espacio formado por 84 columnas de caprichosas formas que ha sido escenario de numerosos rodajes de cine y anuncios publicitarios– ni del gran balcón de la parte superior, que ofrece unas vistas insuperables de Barcelona con el Mediterráneo al fondo.

Imágenes del Parque Güell

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