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Montjuïc: magia, deporte y cultura

Visible desde cualquier parte de Barcelona, la montaña de Montjuïc ha sido tradicionalmente un enclave estratégico para la defensa y el control de la ciudad. Por fortuna, ya hace muchos años que estas funciones han dejado de tener sentido, pero sí que sigue siendo un referente geográfico y desde hace años se ha convertido en un reclamo turístico de primer orden. No en vano, ofrece magníficas vistas del Mediterráneo y de toda la ciudad condal, además de albergar edificios de gran valor histórico, recintos tan originales como el Poble Espanyol (con calles, plazas y lugares característicos de toda España) y las instalaciones que albergaron los Juegos Olímpicos de 1992.

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Existen dos versiones sobre el origen del topónimo Montjuïc. La más extendida apunta que procede del catalán medieval y significa Monte de los judíos, algo bastante lógico si tenemos en cuenta la existencia de un cementerio judío en la vertiente norte-oriental de la montaña. La otra versión alude a sus raíces latinas, basándose en que la denominación Monte de Júpiter aparece en una obra de Pomponio Mela. Independientemente de la procedencia del nombre, existen evidencias de que la montaña fue ocupada por los íberos y que desde la antigüedad ha habido una fortaleza en su cima.

Fusilamiento de Companys
El actual castillo data de 1751 y es obra de Juan Martín Cermeño. Durante la guerra de la independencia fue ocupado por las tropas napoleónicas y en 1843 fue utilizado para bombardear la ciudad y acabar con la rebelión de la jamancia. Con motivo de la dictadura franquista se convirtió en la prisión de los presos políticos y entre sus muros fue fusilado en 1940 el presidente de la Generalitat, Lluís Companys.

Montaña llena de vida
A pesar de haber estado en demasiadas ocasiones al servicio de la guerra y de la muerte, Montjuïc es una montaña llena de vida. Ya en 1929 acogió el espacio central de la Exposición Internacional de Barcelona y desde entonces siempre ha sido un terreno propicio para las multitudes. Entre 1969 y 1975 acogió en cuatro ocasiones el Gran Premio de España de Fórmula 1 y hace diecisiete años el estadio Lluís Companys albergó los Juegos Olímpicos junto con instalaciones tan impresionantes como el Palau Sant Jordi, diseñado por Isozaki, y las Piscinas Picornell.

Deporte y cultura
Declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 1993, Montjuïc es mucho más que un espacio para practicar deporte. Además del ya citado Poble Espanyol, tiene a sus pies los pabellones de la Feria de Barcelona, unas fuentes conocidas en todo el mundo por sus espectáculos de luz, música y color, reclamos culturales de tanto relieve como los teatros Grec y Lliure, el Mercado de las Flores, una larga lista de museos (entre ellos el Miró y el CaixaFòrum) y dos jardines botánicos.

Magníficas vistas
Incluso el visitante que no desee nada más que pasear, descansar o, como mucho, contemplar las magníficas vistas sobre Barcelona, hallará en Montjuïc multitud de jardines a su disposición y, si es un poco atrevido (tampoco hace falta que sea Indiana Jones), podrá subir al teleférico para ampliar su perspectiva de una montaña que, no por casualidad, recibe el calificativo de mágica.

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